Francesca Zoboli

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Francesca Zoboli

Diseñadora visual

Francesca, después graduarse en pintura en la Academia de Bellas Artes de Milán, en 1990 funda el estudio de decoración de interiores L'O di Giotto, que opera en Italia y al extranjero. A la actividad de decoradora de interiores suma la búsqueda pictórica, que se realiza sobre todo en el montaje de materiales. De la unión entre pintura y decoración nace el estilo de sus trabajos, connotado por un lenguaje original que se inspira en tejidos, tapicerías, técnicas de impresión antiguas, motivos étnicos y tradicionales, modelos gráficos, enlucidos, texturas naturales como maderas, hojas, polvos, tierras. Atenta y sensible a las tendencias de la moda más recientes, del diseño, del arte y de la arquitectura contemporánea, Francesca Zoboli intenta articular e integrar de manera orgánica el proyecto decorativo en el ambiente y en el espacio. Entre sus clientes destacan Fratelli Rossetti, Hotel De Russie y Kenzo, para el cual en 2006 proyectó y realizó las decoraciones que definieron la nueva concept store de París (Director de Arte Antonio Marras).


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“"Profesionalmente, en este momento de mi vida, me doy cuenta de que soy una estratificación."  "El camino, el fil rouge es transferir una sensibilidad mía con respecto a las imágenes, que me pertenece pero que no puedo describir y que pasa por diferentes formas de expresión".”

Personalidad ecléctica y multifacética eres un artista con una expresividad caleidoscópica que combina gráficos, diseño visual, decoración, pintura, diseño e ilustración. ¿Qué es el fil rouge? 

Son áreas diferentes, pero si miro mis producciones desde el exterior, hay dos elementos que, de manera transversal, repiten, cruzan y caracterizan mis obras y mis colecciones: la tendencia a la abstracción y una paleta de colores orgánicos y naturales que se nutre del mundo vegetal, y sus expresiones morfológicas, cromáticas y de texturas.
El camino, el fil rouge, en cambio, para mí es transferir una sensibilidad mía con respecto a las imágenes, que me pertenece pero que no puedo describir y que pasa por diferentes formas de expresión. 
Quizás el área en la que me reconozco más y en la que, a nivel profesional, me siento concluido es la de la decoración. Luego está la pintura, de la que empecé, y la ilustración, a la que me acerqué gracias a las relaciones personales, que me pusieron en un mundo visual muy diferente del que frecuentaba antes.

¿Cómo nacen sus colecciones? ¿Cuál es el viaje que tienes que hacer hasta ahora? 

Para mí, llegar a Wall&decò fue como llegar al lugar correcto, el lugar donde todas las piezas se unieron. 
Muchos de mis trabajos provienen de trabajos realizados de otras maneras, de experimentos que luego siguieron una evolución. Al principio hubo mucha más investigación de texturas por mi parte. A medida que el trabajo se fue haciendo más complejo con la adición de otras posibilidades, como la interacción entre la pintura y el Photoshop, un camino que en los últimos años he empezado a explorar y que está aumentando mi capacidad expresiva dándome la posibilidad de trabajar tanto en composiciones como en colores, de superponer elementos en un juego de estratificaciones que enriquece sin ser agresivo. 
A partir, pues, de una obra obtenida a través de técnicas en las que el uso de la pintura es central, como el monotipo o el frottage, empecé a comprender la fuerza de la integración entre lo analógico y lo digital. Mis obras sufren transformaciones muy interesantes, puedo ampliarlas y convertir en negativo lo que es positivo. Todo esto me ha dado posibilidades que nunca podría haber logrado de otra manera. Y mis futuras colecciones tendrán esta impronta.

¿Tiene la posibilidad de cubrir la pared de una habitación de su artista de culto (arte, cine, diseño, literatura, música, etc.)? ¿Quién es el artista y por qué? ¿Qué habitación cubriría? ¿Con qué tarjeta tuya?

Ahora mismo me gustan mucho los gráficos de Melting Pot, porque me hacen feliz, me dan energía.
Amo a Sonia Delaunay, y me gustaría amueblar una habitación en su casa y poder dialogar con sus maravillosas creaciones. Tenía encantadores tapices, tapices y pinturas, todos en capas y dispuestos de una manera muy rica. Las casas de ese período, entonces, eran un poco bohemias y no tenían la distinción burguesa de las habitaciones, el salón, el dormitorio. Todo estaba muy vivido. Yo amueblaría el dormitorio: una hermosa Sonia Delaunay y, al fondo, Melting Pot.



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